Es maravilloso trabajar. "Te ha tocado la lotería" dicen algunos. Será verdad, supongo.
La cosa es que yo no me siento tan afortunada ahora mismo, no sé si será porque en la reunión de personal de esta mañana nos han dicho que a algunos nos bajan el sueldo y a algunos otros nos reducen la jornada (con la consiguiente reducción de sueldo), o porque hace mucho calor y no va el aire acondicionado, pero afortunada, lo que se dice afortunada, no me siento.
Claro que puestos a elegir, no sé ni qué prefiero, si que me paguen menos por el mismo trabajo o que me paguen mucho menos por trabajar un poco menos. Aunque es verdad, que tampoco me puedo quejar de volumen de trabajo este mes, a ver, luego vendrán las prisas los agobios y las montañas interminables de documentos, pero en lo que va de mes, puedo decir que: me he tocado los güebos (huevos, para los puristas de la lengua). Pero ojo, no por elección propia, que todo lo que he tenido que hacer lo he hecho, no es cuestión de vagancia, es que si no me dan nada para trabajar, tampoco me lo voy a inventar, ¿no?
Eso sí, el jefe ha dicho que hay dos personas en toda la empresa: DOS que se salvan, así que aún hay esperanza para mi. Al fin y al cabo hoy no hay trabajo, es festivo, y aquí estoy, por si suena el teléfono.
¿Seré yo una de esas dos personas? La semana que viene nos dicen que han elegido que nos toque, siempre teniendo en cuenta nuestra situación personal, vamos, lo mejor para nosotros, ya puestos a jodernos, pues que nos duela menos. El caso es que dos suertudos/suertudas van a conservar sus horas y su salario. ¿No es estupendo?
No sé... ¿Debería cruzar los dedos?
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