En esta tierra árida y baldía con miles de habitantes, me cruzo con cientos de rostros grises cada día, rostros indiferentes con miradas perdidas. Todos son carcasas vacías excepto tú.
Tu delicado rostro de piel marfil hace que recuerde las historias que me contaba mi abuela sobre tierras fértiles y ríos de agua.
Ni siquiera sé cómo te llamas, pero veo tu cara a diario en la cola de suministros. A menudo te observo entregar tus tickets a cambio de raciones individuales de comida envasada. Imagino que vives en un pequeño apartamento del bloque 9. Sola en tu pequeño refugio cúbico.
Te miro y me pregunto qué secretos se esconderán en tu alma, cuál será tu nombre y por qué a tus no más de 18 años sigues soltera y vives sola. Tal vez me equivoque, no lo sé, pero me gusta imaginar la vida del único ser que me resulta interesante en este mundo cubierto de escombros y cenizas.
Imagino que elegiste una vida solitaria porque quisiste esperar a lo que mis padres llamaban amor. Con frecuencia pienso en tus ojos azabache, oscuros y penetrantes y me pregunto cómo serán tus labios debajo de la mascarilla.
Hoy mis preguntas me llevan a seguirte. Quiero, necesito saber más de ti. Tu pelo castaño revolotea en viento mientras caminas entre las piedras. Observo como sigues cada una de las reglas. Ni siquiera has notado mi presencia. Vives en el bloque 9. No me he equivocado. Seguirte hasta el apartamento es más difícil, pero tengo que saber más de ti, estoy tan cerca que casi puedo sentir tu olor mezclado con el olor del almizcle y la arena de ducha.
Estoy en tu puerta y sólo quiero entrar. Decido llamar con cortesía y para mi sorpresa abres. Tu sonrisa es preciosa, como el resto de tu cara. Tu apartamento es alegre, como tú. Disfruto de tu cuerpo perdiéndome en tu mirada. Tu cuerpo también es bello y tu olor me embriaga mientras te poseo.
Poco a poco tu mirada se vuelve tan vacía y tan perdida como las de todos los demás. Puede que después de todo no fueras tan especial.
Retiro mis manos de cuello lentamente y observo tu cuerpo inerte. Ya no desprendes la luz que te hacía diferente, eres tan gris como el resto de la gente. Tan vacía de vida como las carcasas andantes que me cruzo cada día.
Mientras te observo pienso que tardarán meses en descubrir que has muerto y cuando lo hagan no serás más que carne podrida.
Salgo de tu apartamento en parte eufórico, en parte triste. Aún oigo tus gritos y súplicas mientras entré a la fuerza en tu apartamento. Aún siento tu cuerpo estremecerse con cada una de mis embestidas. El olor de tu sexo y el de tu último aliento se quedarán en mi memoria hasta que te encuentre en otra.
Camino durante días o semanas por las calles destrozadas buscándote en alguna de las caras que pasan junto a mí siendo nada.
Por fin te encuentro disfrazada en una nueva mirada, eres la única entre tantos miles que me encanta.
Pero ahora eres distinta, pareces más mayor y tu piel está más curtida por el sol que la última vez que te vi. Ahora eres rubia y tus ojos tienen una especie de brillo carmesí.
Me pregunto quién serás ahora, cuál será tu nombre, dónde vivirás. Por ahora, decido observarte.
---FIN---
No hay comentarios:
Publicar un comentario