jueves, 14 de junio de 2012

La rebelión de los cacharros


Ayer tuve uno de esos días perezosos que todos tenemos a veces, fui a la cocina y vi los cacharros sucios almacenados en la pila, una vocecilla interior me dijo: Friégalos ahora, luego te dará más pereza. Sin embargo otra vocecilla interior a la que hice más caso me dijo: Ya lo harás mañana.
Así que hoy, al llegar de trabajar y entrar en la cocina, allí estaban esperándome, mirándome con desdén desde el fregadero. Me dispuse a fregarlos y todos se pusieron contra mí, el cuchillo más afilado decidió escurrirse intentando cortarme, pero me zafé.
Los vasos decidieron inclinarse intentando tirarme encima los platos, pero logré sujetarlos a tiempo. Entonces los enjabonados cubiertos cayeron sobre mis manos para golpearme, pero esquivé el golpe, y por fin, durante el aclarado, todos parecieron rendirse. Había ganado.
Y ahora, tras una batalla épica, y con el sabor de la victoria aún fresco disfruto del triunfo recostada en el sillón de la gloria, escribiendo mi gesta para los anales de la historia.

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