miércoles, 20 de junio de 2012

Durmiendo, soñé


Hoy soñé contigo,
soñé con tus manos,
soñé con tu cama
y soñando contigo,
soñé que me amabas.

Locura del poeta

Ojos color cubata
que me embriagan
cada vez que me empapo de su mirada.

Labios carmesí
que me invitan al frenesí.

Deseo carnal
de su cuerpo terrenal
y su alma incorpórea.

Roce de su piel
que mi piel busca ansiosa.

Noche inexistente
en los confines de mi mente.

Demencia incitada
por la impaciencia de ver su cara.

Terciopelo de su cuerpo
y su cabeza despeinada.

Locura del poeta
que nada tiene y todo inventa.

lunes, 18 de junio de 2012

Pasados por agua

Hartos del tedio de la rutina semanal, mis amigos y yo decidimos huir de la monotonía de la ciudad con una breve escapada a la playa, ya desde por la mañana soñábamos con la brisa marina y las toallas sobre la arena.
Teníamos clarísimo que las tres horas de viaje hasta la playita de Suances merecían la pena. De viaje por Castilla, estábamos aún más convencidos de que nos esperaba un magnífico día de playa, el sol calentaba y el aire no parecía estar por la labor de moverse.
Según nos íbamos acercando al norte, iban apareciendo algunas nubecitas y bancos de niebla, a los que con gran optimismo, no prestamos atención, convencidos de que serían nubecitas aisladas que se dispersarían a medida que nos acercásemos a la playa.
Por fin tras tres horas de debate político-económico (y, estoy segura de que, un poco ilegal) arribamos a nuestro destino desde el sur. Como nos habían advertido las nubes previas, en Suances diluviaba, rápidamente comprobamos el tiempo con estas tecnologías modernas de hoy día (ya que si no fueran de hoy día, no serían modernas) para asegurarnos de que no fuera más que un chubasco débil, pasajero y especialmente aislado. Nuestro gozo en un pozo al ver en la pantalla del Smartphone una lista con las horas del día junto  dibujos de nubes con gotitas.
¿Y ahora qué hacemos? Vestidos con chanclas y look de playa, con ropa fresquita y sin paraguas la opción era clara: Tomar unas rabas y unas cañas en el bar cercano al faro. “¡Al menos que no se diga que hemos venido para nada!” debimos pensar al unísono.
Con el estómago lleno y la piel congelada decidimos que la mejor opción era cambiar de playa y dado que en Cantabria llovía, qué mejor que poner rumbo a la montaña palentina.
A medida que nos alejábamos de la playa, el termómetro del coche iba subiendo y las nubes desapareciendo y quedándose a nuestras espaldas. Hora y media más tarde, con las tripas rugiendo y al grito de “Que ya escampa, que ya escampa” llegamos al pantano de Aguilar de Campóo. Nada más llegar algo bueno: hacía sol.
Instalamos nuestras posaderas en la mesa más alta del merendero, estaba claro que no íbamos a ser menos. Pero el viento pudo más que el orgullo y acabamos trasladándonos a la mesa más escondida, el hogar de las soberbias moscavispas. (Si sabéis lo que es un abejaonejo podéis imaginar a qué me refiero.)
Ignorando el azote del viento decidimos plantar nuestras toallas junto a la orilla del pantano, en una zona rocosa y no muy transitada, e incluso estábamos decididos a bañarnos, decisión que cambiamos inmediatamente después de meter el dedo gordo del pie en la gélida agua.
Tres horas después decidimos que habíamos tenido suficiente y que ya estábamos lo bastante morenos, o al menos lo bastante llenos de arena como para recogernos, total ya no hacía aire, había salido el sol y habíamos descubierto la zona de playa en la que había gente en el agua, y nosotros habíamos venido a tomar el viento.
Lié a mis amigos para ir a ver a otros amigos que viven cerca de Aguilar, por aquello de aprovechar el viaje. Y tras una cálida recepción y un cóctel de bienvenida con ruta turística por la mansión de madera (un lugar encantador con un olor único y una especie de magia que casi te atrapa, aunque lo mejor son los habitantes, tanto humanos como animalillos peludos) decidimos poner rumbo a casa, total teníamos el tiempo justo para una ducha, una cena rápida y a la calle que es sábado y toca marcha.
Después de un atropello sin fuga y una breve pateada (digo pateada porque aunque fue un trayecto corto, yo estaba ya demasiado cansada) llegamos al cumpleaños al que habíamos sido invitados, una fiesta multitudinaria con una música un tanto… extraña. Muchos brincos, caras de vergüenza ajena, risas y guasas y muchas anécdotas y batallitas después por fin decidimos arrastrarnos hasta una terraza tranquila para acabar la noche con un buen cubata.
Definiría el sábado como un día chulesco muy completo, estoy segura de que no todo el mundo se va a Suances a comer rabas y a tomar el sol a la montaña, pasando por dos cumpleaños, sin olvidar la terraza.
Gracias amigos.


viernes, 15 de junio de 2012

Ella

Ella, tú nunca la mencionas
Al menos no en mi presencia
Pero siempre es ella.
Aquella a la que una vez amaste
Esa con la que no lo intentaste.
Quizá tuvieras razón
No debiste perder el tiempo conmigo
Ni regalarme a mí tu inocencia.
Al fin y al cabo los dos lo sabemos
Es, y siempre ha sido ella.
A quien no puedes sacar de tu vida
La que me ocultas con mentiras.
Con quien quedas a escondidas.
Creí ser de tu mundo el ombligo
Y con una simple etiqueta
Descubro el porqué de los problemas.
Como siempre, ella.


Observarte

En esta tierra árida y baldía con miles de habitantes, me cruzo con cientos de rostros grises cada día, rostros indiferentes con miradas perdidas. Todos son carcasas vacías excepto tú.
Tu delicado rostro de piel marfil hace que recuerde las historias que me contaba mi abuela sobre tierras fértiles y ríos de agua.
Ni siquiera sé cómo te llamas, pero veo tu cara a diario en la cola de suministros. A menudo te observo entregar tus tickets a cambio de raciones individuales de comida envasada. Imagino que vives en un pequeño apartamento del bloque 9. Sola en tu pequeño refugio cúbico.
Te miro y me pregunto qué secretos se esconderán en tu alma, cuál será tu nombre y por qué a tus no más de 18 años sigues soltera y vives sola. Tal vez me equivoque, no lo sé, pero me gusta imaginar la vida del único ser que me resulta interesante en este mundo cubierto de escombros y cenizas.
Imagino que elegiste una vida solitaria porque quisiste esperar a lo que mis padres llamaban amor. Con frecuencia pienso en tus ojos azabache, oscuros y penetrantes y me pregunto cómo serán tus labios debajo de la mascarilla.
Hoy mis preguntas me llevan a seguirte. Quiero, necesito saber más de ti. Tu pelo castaño revolotea en viento mientras caminas entre las piedras. Observo como sigues cada una de las reglas. Ni siquiera has notado mi presencia. Vives en el bloque 9. No me he equivocado. Seguirte hasta el apartamento es más difícil, pero tengo que saber más de ti, estoy tan cerca que casi puedo sentir tu olor mezclado con el olor del almizcle y la arena de ducha.
Estoy en tu puerta y sólo quiero entrar. Decido llamar con cortesía y para mi sorpresa abres. Tu sonrisa es preciosa, como el resto de tu cara. Tu apartamento es alegre, como tú. Disfruto de tu cuerpo perdiéndome en tu mirada. Tu cuerpo también es bello y tu olor me embriaga mientras te poseo.
Poco a poco tu mirada se vuelve tan vacía y tan perdida como las de todos los demás. Puede que después de todo no fueras tan especial.
Retiro mis manos de cuello lentamente y observo tu cuerpo inerte. Ya no desprendes la luz que te hacía diferente, eres tan gris como el resto de la gente. Tan vacía de vida como las carcasas andantes que me cruzo cada día.
Mientras te observo pienso que tardarán meses en descubrir que has muerto y cuando lo hagan no serás más que carne podrida.
Salgo de tu apartamento en parte eufórico, en parte triste. Aún oigo tus gritos y súplicas mientras entré a la fuerza en tu apartamento. Aún siento tu cuerpo estremecerse con cada una de mis embestidas. El olor de tu sexo y el de tu último aliento se quedarán en mi memoria hasta que te encuentre en otra.
Camino durante días o semanas por las calles destrozadas buscándote en alguna de las caras que pasan junto a mí siendo nada.
Por fin te encuentro disfrazada en una nueva mirada, eres la única entre tantos miles que me encanta.
Pero ahora eres distinta, pareces más mayor y tu piel está más curtida por el sol que la última vez que te vi. Ahora eres rubia y tus ojos tienen una especie de brillo carmesí.
Me pregunto quién serás ahora, cuál será tu nombre, dónde vivirás. Por ahora, decido observarte.
---FIN---

La fantástica mutación del agua verde

Estaba yo el martes en mi oficina, cuando en un golpe de calor me asedió una sed terrible, subí entonces las escaleras y como siempre cogí agua del dispensador y volví a mi mesa.
Me hallaba yo trabajando duramente cuando compañero bajó y me dijo “¿Has visto el agua de arriba? ¡Qué ascazo! Pobre del que beba…”  “¿Qué le pasa al agua?” contesté yo mirando el recipiente vacío donde antes estaba “el agua de arriba” mi compañero respondió entre risas “Pues que está verde, ¿no te has fijado?” mis labios se curvaron con disgusto “No, no me he fijado” confesé “Y además he bebido” añadí.
Mi compañero me miró entonces con una especie de compasión y sorna, mientras yo me dirigía inmediatamente a comprobar el estado de aquel líquido, para mi espanto era cierto, el agua estaba verde. Quise pensar que era la botella, teñida por el polvo y el sol, pero a media tarde mis tripas empezaron a enfurecerse.
El líquido verde había evolucionado en mi estómago hasta convertirse en una bacteria “descomponedora”. Empecé a encontrarme realmente mal, síntoma que nadie más parecía compartir. ¿Sería psicosomático? El hecho es que a mis delicadas tripas nunca les han gustado las cosas en mal estado, siempre se inquietan.
Supuse que se me pasaría en un rato, pero ya han pasado tres días y el proceso de infección sigue su curso, cada vez más cansada y deshidratada y no puedo evitar preguntarme… Si el agua era verde… ¿Me convertiré en un zombie? El hecho de que ninguno de mis compañeros de trabajo se haya infectado… ¿Querrá decir que ya son zombies, o humanoides en proceso de transformación?
Quizá sí, quizá la sustancia verde del agua fuera una especie de droga para mantenernos a todos trabajando sin movernos frente al ordenador. O quizá simplemente, el agua estuviera mala, yo me puse mala, y esto no sea más que una divagación producto de una locura transitoria.

jueves, 14 de junio de 2012

La rebelión de los cacharros


Ayer tuve uno de esos días perezosos que todos tenemos a veces, fui a la cocina y vi los cacharros sucios almacenados en la pila, una vocecilla interior me dijo: Friégalos ahora, luego te dará más pereza. Sin embargo otra vocecilla interior a la que hice más caso me dijo: Ya lo harás mañana.
Así que hoy, al llegar de trabajar y entrar en la cocina, allí estaban esperándome, mirándome con desdén desde el fregadero. Me dispuse a fregarlos y todos se pusieron contra mí, el cuchillo más afilado decidió escurrirse intentando cortarme, pero me zafé.
Los vasos decidieron inclinarse intentando tirarme encima los platos, pero logré sujetarlos a tiempo. Entonces los enjabonados cubiertos cayeron sobre mis manos para golpearme, pero esquivé el golpe, y por fin, durante el aclarado, todos parecieron rendirse. Había ganado.
Y ahora, tras una batalla épica, y con el sabor de la victoria aún fresco disfruto del triunfo recostada en el sillón de la gloria, escribiendo mi gesta para los anales de la historia.

Dejémoslo al azar

¿Qué hubiera pasado?
Esto ha acabado
y nunca ha empezado
Tiremos los dados
¿Cuál será el resultado?
Tú me olvidas, yo te amo

miércoles, 13 de junio de 2012

Amiga

Amiga que caíste de la rueda del amor
Giró muy deprisa y del todo te aplastó
A ti te escribo esta rima asonante
Porque estoy contigo aunque esté distante
Amiga hermana que sufres gran dolor
Quisiera darte lo que él nunca te dio
Devolverte la alegría que sin duelo te robó
Regalarte una esperanza llena de color
Amiga que viviste una ruptura fulminante
Deja que esta sonrisa te la arranque Dante.

Palabras envenenadas

Palabras de desprecio que se clavan como dardos
Dardos que aciertan de lleno en la diana de mi corazón
Corazón dolido por heridas de pasión mal curada
Veneno de tu boca que rezuma de tu aliento
sobre pétalos de rosa en las sábanas al viento.

Qué hacer

Cuando mis lágrimas empapan mi almohada con recuerdos del ayer
Cuando mi mente inconsciente divaga pensando en tu querer
Te has ido y no vas a volver, aquí dejas vacía mi alma y mi ser
Ojalá nunca hubiera dicho: tenemos que hablar
Ojalá no hubieras dicho lo que no quise escuchar
Paranoia y soledad me acompañan en mi tristeza
Compañeras de viaje que alimentan mi demencia
Te odio por quererte tanto
Mi vida sin ti es un espanto
Intento levantarme pero solo consigo caer
Te amo tanto, mi vida, que mi muerte tuya es.

¿Qué es un Blog?

Le digo a mi amiga: Hey, me he hecho un blog
Ella dice: ¿Dónde?
Respondo: En Blogger
Ella contesta: Ni idea de que es eso
Entonces pienso como describirlo y declaro: Es como un Facebook, pero sin amigos

Yo

Me gustaría decir muchas cosas que nunca diré,
sentimientos emborronados en una hoja de papel
como manchas en mi mente, en mi alma y en mi ser
me gustaría gritarle al viento todo lo que sé
e increparle al aire por todo lo que no sé.
Quisiera ser lo que no soy
y que ningún día fuese hoy
viajar lejos de donde ahora estoy
deambulando libre como un playboy
Me gustaría decir muchas cosas que nunca diré
Me gustaría ser alguien que nunca seré.