Llegaste a mi vida en Septiembre
pequeña, frágil y con hambre
mordías la mano que te daba de comer
eras un gremlin, pero te bañé.
Viniste conmigo por azar
y entre nosotras hubo complicidad
tú me consuelas cuando estoy triste
y me arrancas sonrisas los días grises.
Me hablas a tu modo
con mirarme lo dices todo.
Pequeño capricho del destino,
donde tú vayas, yo te sigo.
Nombre flamenco portas
muy gitana, te comportas.
Peluda compañera de camino,
contigo nada es anodino.
Ojalá pudiera aullarle a la luna
y darte las gracias por ser mi loba
cuando me miras con tus ojos aceituna
divertida, alegre, juguetona y boba,
así es mi pequeña Lola.
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