Y el deseo se filtra por los poros de mi piel
mientras mis labios ansían probar tu miel
y espero impaciente a que llegue a la hora
de verte de nuevo y enroscarme cual boa.
Sólo quisiera poder poseerte
hacerte mío y dejarte inerte
sentirme tuya, poder morderte
despertarte y complacerte.
Sé por siempre el señor de mi casa
el único habitante de mi alma
tú, el dueño de mi mente
tú, mi pensamiento latente.
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