Hace ya años que te fuiste
y te recuerdo como ayer
tu sonrisa cómplice
y tu arrugada piel.
Mi más fiel compinche
mi gran amigo,
mi abuelo y mi abrigo.
Con tu corona de canas
y tu voz dulce aunque ajada.
Recuerdo los paseos de campo
mientras mordías brotes de parra.
Pícaro desdentado,
piropeador innato,
besucón y cuentacuentos.
Te echo de menos, abuelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario