viernes, 2 de noviembre de 2012

A mi sol radiante

Hace ya años que te fuiste
y te recuerdo como ayer
tu sonrisa cómplice
y tu arrugada piel.

Mi más fiel compinche
mi gran amigo,
mi abuelo y mi abrigo.

Con tu corona de canas
y tu voz dulce aunque ajada.
Recuerdo los paseos de campo
mientras mordías brotes de parra.

Pícaro desdentado,
piropeador innato,
besucón y cuentacuentos.
Te echo de menos, abuelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario