martes, 2 de octubre de 2012

Lágrimas secas

Desde por la mañana y sin saber por qué me desperté triste. Ni siquiera las luces anaranjadas y violáceas del amanecer consiguieron arrancarme una sonrisa. De repente era lunes y volvía a la rutina, no me desagrada especialmente mi rutina, pero este lunes se presentaba especialmente difícil.
Un millón de pensamientos inconexos amenazaban con colapsar mi cerebro y mis ojos se empañaban cada rato sin desbordar ni una sola gota.
Un día estúpido, lleno de lágrimas secas, que desfiló ante mí como si yo fuera un simple espejo, parte de un mundo ajeno al mundo que veía en mi mente en ese momento.


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